La ciudad en invierno en el diario El Comercio, por Vanessa Gutiérrez

Vanessa Gutiérrez
El Comercio
19 de mayo de 2007
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CLARA Y LA FLOR DEL MAL

Decía el escritor francés Charles Baudelaire que el demonio se agita por todas partes sin cesar. Y tanto es así que el infierno, en la mayoría de las ocasiones, está dentro de nosotros. ‘La ciudad en invierno’ (Caballo de Troya, 2007) afila las aristas de esta perversidad a través de una colección de relatos que conforman una pequeña novela, hilvanada alrededor de un personaje que, al tiempo, son muchos. Y aporta, por la juventud de su autora -Elvira Navarro tiene 29 años- y su estilo, un aire nuevo a la narrativa española, quien, con este primer libro, ya la ha recibido entre la expectación y la sorpresa.

‘La ciudad en invierno’ cuenta a lo largo de cuatro historias el proceso de madurez de Clara, quien, a medida que la maldad va despertando su conciencia, se va haciendo cada vez más fuerte. Así, Clara es la niña que en ‘Expiación’ enreda con la irritabilidad de los adultos a través de una nada inocente inteligencia emocional. Es, a su vez, una de las dos preadolescentes que en ‘Cabeza de huevo’ se adentran desde la curiosidad hasta la adicción en el juego sexual. Las escenas lésbicas de las dos jóvenes van dando paso a una terrorífica consciencia del poder, arrastrando en su impiedad infantil a un hombre que se deja tentar por los instintos sexuales de quien, por crueldad, se sabe impune. Clara en ‘La ciudad en invierno’, relato que da nombre al volumen, es la adolescente que descubre el terror tras una violación. Y también es la joven que en ‘Amor’ aprende cuánto de efímero y pretendidamente caprichoso tiene esta palabra y cuánto de sugestión hay tras el miedo.

Aparte de la austeridad estilística de Navarro, y de la contención narrativa con la que se describen las historias, destacaría de esta obra lo que supone para mí de reconciliación con la nueva narrativa. El infierno que retrata se torna tan cierto como la extraña complicidad que establece con el lector a quien, pese a cuestionar sus valores éticos,y precisamente por ello, le revuelve la conciencia. Por eso, todos los personajes que Elvira Navarro empuja hasta el vértigo podrían ser una de esas mujeres a las que Baudelaire escribía aquello de «os amo tanto como os compadezco por vuestras dolorosas tristezas, vuestra sed no saciada, y las urnas de amor que llenan vuestro corazón». ‘La ciudad en invierno’ es la verdad; la crueldad del mundo sucediendo en la otra esquina. Un libro para compadecer y para amar. Sin duda.