La ciudad en invierno en Llegir en cas d’incendi

Salva G.
Llegir en cas d’incendi

Elvira Navarro (Huelva, 1978) podría llegar a formar parte de una nueva generación de autores españoles de narrativa moderna. Su trazo mantiene un pulso firme, sobrio y descarnado. Sus historias son crudas, historias sobre una niña / adolescente de nombre Clara, que vive su vida al límite de sus posibilidades, siempre por el lado más extraño. Ella misma se define como la rara de su clase.

Desde su lucha con su tía, a la que odio cuando es una niña, hasta el primer amor que duda acaloradamente en si echarse en sus brazos o salir corriendo, pasando por una presumible violación y un juego pornográfico con una de sus amigas.

Parece que en la ciudad de Clara siempre es invierno.

Elvira Navarro reflexiona sobre la maldad, tanto la que llevamos dentro, como las que nos rodea y juega con el dolor, con un acierto envidiable.

Su prosa es rápida, concreta y sin aspavientos. Va hacia el mismo centro de la historia sin salirse de curso.

Estamos ante cuatro etapas en la vida de Clara, diferenciadas perfectamente en cuatro capítulos, como ríos que desembocan en un mar. Un mar moralmente doloroso, físicamente asqueroso y absolutamente real. Esto último tal vez sea lo que más duela.

Sin duda estamos ante un libro valiente, excesivamente corto, poco más de cien páginas, pero brillante, tanto en su construcción, como en su desenlace, que para nada es el final.

En esta época de frío glacial que estamos padeciendo, leer este libro, hace que se nos hiele la sangre y nuestro corazón se pare.

Seguramente muchos verán en este libro una excusa para excitarse, pero no hay nada más lejos por parte de la autora que intentarlo, ni que sea un momento (el segundo relato, Cabeza de huevo, podría dar pie a ello, pero el único sentimiento que nos invade al leerlo es el de asco).

Desde aquí nuestra felicitación a Elvira por su relato, lacerante en ocasiones, inquietantes en otras, pero reales en todas ellas.

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