La ciudad feliz en FREEK!, por Guillermo Ortiz

Guillermo Ortiz
FREEK!
16 de diciembre de 2007

El segundo libro de Elvira Navarro, tras aquel prodigioso “La ciudad en invierno” (Caballo de Troya, 2007), es sorprendente. Sorprendente por lo que tiene de normal. Una rutina opresora dentro de una ciudad que es de todo menos feliz. Una ciudad tediosa, pesada, en la que el abismo entre los niños protagonistas y su entorno de imposiciones familiares se abre cada vez más y les lleva a una búsqueda digamos que “irresponsable” de emociones.

En realidad, es un libro compuesto por dos libros, pues las historias de Chi-Huei y Sara, compañeros de colegio y poco más, son completamente distintas y ocupan dos partes diferentes y debidamente separadas. En cualquier caso, las constantes comunes son obvias: alejamiento de la realidad, búsqueda de una extraña pertenencia dentro de lo excéntrico, reclusión y nostalgia. Los niños de Navarro no crecen en terribles familias que les golpean o que viven al límite de lo emocional. No. Sus familias son estremecedoramente normales: quieren ganar dinero con su trabajo, quieren que sus hijos estudien y quieren que no se mezclen con gente indeseable.

El horror de la normalidad absoluta. La angustia del destino y las expectativas. Las cárceles cotidianas.

Todo ello contado desde la sobriedad de una escritora que sabe manejar el lenguaje y sus ritmos y que no cae en exceso. No se empeña en demostrar nada, sino que deja que sus personajes lo muestren todo. No pretende innovar ni descubrir América, sólo contar una historia. Su historia. Al fin y al cabo eso es la literatura: los libros que hablan de nosotros sin saberlo.