La trabajadora en El Club de los Imposibles, por Javier López Menacho

Más allá de la crisis
20/04/2014

Hay una creciente tendencia en las redes –e incluso en los medios de comunicación- a quejarse de los libros que abordan el tema de la “crisis”, por inefectivos, por usar lugares comunes, por condescendientes, por oportunistas, por clones, por muchos y variopintos motivos.

Me extraña ese desdén, pues la literatura siempre estuvo de la mano de los tiempos que corren (qué mejor manera de explicar lo que sucede) y dejó libros buenos, malos y peores, independientemente del tema que aborden. Un buen libro para entender el efecto devastador de la crisis en los ciudadanos es La Trabajadora, de Elvira Navarro. Y es, también, un buen libro. Sin crisis. Con crisis. Con fenómeno literario o editorial o mercantil. La literatura tiene eso, que se defiende sola.

Tanto a nivel estructural como en la forma que transmite “su mensaje”, la novela tiene características que la definen de manera distintiva. La narración está dividida en dos partes fundamentales, tres si se cuenta el epílogo e incluso cuatro si asumimos el relato de la editora como independiente.

La primera es un texto literario surgido de un diálogo –casi monólogo- que establece la protagonista principal de la novela (Elisa) con su nueva compañera de piso (Susana) y que comienza de forma impactante: Susana busca quién practique sexo oral con ella los días de regla. La segunda parte es una narración en primera persona que ahonda en lo que ya deja entrever la primera parte: Un relato acerca de la desazón vital que sufren las personas a cuenta de la crisis. Hay varios puntos destacables.

Elvira Navarro se marca una bolañada y articula un personaje que se parece mucho a ella –más o menos la misma edad, más o menos el mismo trabajo, vive en la misma ciudad que muestra en su blog- pero que no es ella: Elisa Núñez. Esto permite que domine los elementos de los que habla y que, al tiempo, pueda introducir toda la ficción que le interese, con tal de enriquecer la narración.

La forma en la que los personajes reaccionan ante la precarización de sus vidas es lo que convierte a La trabajadora en una novela más allá de la crisis. Estamos leyendo historias humanas, aunque no haya condescendencia ni misericordia entre sus protagonistas. La crisis se presenta como un elemento externo implacable, que aparece, actúa y se va, y eso obliga a los personajes a reinventarse a la baja. De hecho, el motor de la acción siempre son fenómenos directamente provocados por la crisis (compartir piso, bajada de salario, ruina editorial, etc.).

Existe una poética del fracaso fuertemente marcada en todo el libro, un fracaso solitario, llevadero y, diría, casi aprehendido, que no es más que la elongación de un fracaso social.

Y dos aspectos -en los que coincide con Yo, precario- que me parecen que definen a quiénes padecen esta crisis.

– La huida hacia delante. Sus personajes siguen hacia delante, sin tener muy claro hacia dónde, casi obligados por una inercia fatal, con el decorado cada vez más pútrido, pero continúan. Siempre continúan. Aunque la misma narradora avisa al final que probablemente todo lo vivido en el espacio-tiempo de la novela no le haya servido para nada.

– El arte como refugio existencial. Pese a ser personajes antagónicos (Susana tiende a la verborrea y Elisa respeta el silencio), ambos terminan agarrándose a su lado artístico, usándolo como salvavidas. Susana elabora arte con la superposición de planos de ciudades, Elisa escribe dos relatos fundamentales en la novela que prepara, el de Susana y el de su Jefa editorial (un relato dentro del relato que estrecha la crisis sobre el mundo editorial). Quizás, como decía Cristina Fallarás, nos pueden robar todo, excepto la belleza.

No es raro que, al final, el lector quede impregnado de todo el fango emocional donde se encuentran las protagonistas. Recordarán a familiares o amigos que han sufrido una degradación de sus condiciones laborales y eso ha afectado irremediablemente a sus vidas. Recordarán que cualquier tiempo pasado ofrecía mejores expectativas. Recordarán cuando soñaban con un mundo más justo, y entonces, todo esto les parecerá una pesadilla. Pero no lo es, la sociedad se está volviendo así.

Link: http://www.elclubdelosimposibles.es/la-trabajadora-de-elvira-navarro-mas-alla-de-la-crisis/